¿Qué es la neuroeducación?
Es una disciplina
que promueve la integración entre las ciencias de la educación y la neurología
donde educadores y neurocientíficos desarrollan disciplinas como la psicología,
la neurociencia, la educación y la ciencia cognitiva. Qué es la neuroeducación,
es producir una mejora en los métodos de enseñanza y en los diferentes
programas educativos.
Plantearse qué es
la neuroeducación es eficaz. Héctor Ruiz Martín comenta que «La parte positiva
de que una escuela se plantee qué es la neuroeducación es que, evidentemente,
tiene ganas de mejorar».
El cerebro que aprende
El fundamento de
la neuroeducación es un concepto llamado plasticidad cerebral. La plasticidad
cerebral es la capacidad del cerebro a la hora de cambiar físicamente para
adaptarse a los estímulos y los hábitos de manera útil para el individuo. Cada
vez que consolidamos una forma de aprendizaje, este deja una huella en el modo
en el que las neuronas del cerebro se conectan entre sí.
La neuroeducación
sirve para examinar los rastros que los procesos educativos dejan en nuestro
cerebro y traza relaciones entre estos datos y el modo en el que se comporta el
individuo. De este modo se estudia el proceso de aprendizaje desde la vertiente
comportamental y desde la que corresponde a la neurobiología.
Aprendizaje y emoción en la neuroeducación
Uno de los
grandes descubrimientos que se ha hecho a través de la neuroeducación es que el
aprendizaje y la emoción no son dos mundos separados entre sí. No aprendemos
almacenando datos fríamente como lo haría un robot, sino que en nuestro sistema
nervioso los recuerdos y la emoción van de la mano. De este modo, el
aprendizaje significativo se vuelve un aspecto fundamental en la educación, ya
que en él se vinculan datos importantes con sensaciones y sentimientos
vinculados al placer que hacen que los internalicemos antes.
De este modo, la
neuroeducación pone énfasis en la necesidad de utilizar un enfoque emocional
tanto en las aulas como en cualquier contexto de educación en contextos
informales en los que aprendemos: entorno familiar, talleres, grupos de
trabajo, equipos de deporte, etc.
A fin de cuentas,
el motor del aprendizaje es la curiosidad, algo profundamente emocional y
ligado a las inquietudes subjetivas.
La neuroeducación y la atención
Otro de los
principales aspectos psicológicos que se estudian desde la neuroeducación son
los tiempos atencionales, es decir los períodos por los que una persona puede
centrar la atención en un canal de información sin distraerse o fatigarse.
Se considera que
el tiempo máximo que la mayoría de personas puede estar concentrada en una
tarea es de 40 a 45 minutos. Por lo tanto, las clases magistrales que
sobrepasan este límite de minutos (la mayoría de ellas, dicha sea de paso)
resultan poco eficientes, ya que varios minutos son desaprovechados.
Los problemas de
atención, vinculados a trastornos como el TDAH, también resultan muy
relevantes, dado que afectan a muchas personas y que, con estrategias
relativamente simples, se podría ayudar a esta parte de la población a utilizar
correctamente su potencial dirigiéndolo a objetivos educativos, especialmente
durante la infancia (que es una etapa vital clave en el desarrollo psicológico).
Así pues, la
neuroeducación también debe dar respuesta a personas con ciertos diagnósticos
que reflejan dificultades especiales a la hora de aprender ciertas
competencias, y los problemas de atención son uno de esos frentes de batalla.
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de: https://psicologiaymente.com y https://www.isep.es